El equipo de la Fundación Flor de la Esperanza recorre las zonas afectadas para entender, de persona a persona, las necesidades más urgentes tras el terremoto.
Frente a la compleja situación generada por los sismos en el país, la capacidad de respuesta rápida y la organización logística han sido claves. Desde el primer momento, el equipo de la Fundación Flor de la Esperanza estuvo presente para estructurar la recepción de insumos, coordinar el transporte y asegurar que las primeras donaciones llegaran de forma ordenada a los sectores prioritarios.
Sin embargo, para garantizar que el apoyo sea realmente efectivo, el trabajo de recolección debe complementarse con la presencia en el sitio. Por ello, el día 3 de julio el equipo de la fundación se trasladó al estado La Guaira para evaluar la situación directamente en las zonas más afectadas.
Durante esta visita de campo, recorrimos el refugio habilitado en el estadio local y conversamos con Cleyber, uno de los líderes comunitarios de la zona. Este encuentro nos permitió entender de primera mano cómo van cambiando las prioridades de las familias con el paso de los días.










«Escuchar directamente a quienes están coordinando la convivencia en los refugios nos ayuda a entender que la emergencia evoluciona. Lo que se necesitaba el primer día no es necesariamente lo que se requiere hoy, y por eso nuestra ayuda debe ser dinámica», explicaron los coordinadores del despliegue.
A medida que las semanas transcurren, el foco de la fundación se mantiene en la constancia. La etapa de respuesta inmediata da paso a un proceso sostenido de acompañamiento para la recuperación de estas comunidades.
Para asegurar que el flujo de ayuda no se detenga, nuestros centros de acopio en Caracas y Barquisimeto continúan operativos de lunes a viernes, de 8:00 a.m. a 4:00 p.m. Seguimos recibiendo herramientas, alimentos no perecederos, agua e insumos médicos, con el compromiso firme de seguir acompañando a las familias el tiempo que sea necesario.